Estoy echada en mi pequeño futón, se siente el aroma a mar, ya que estoy a dos cuadras del malecón. Son las 3:59 am. la primavera nos saluda y, yo , aún estoy presa del insomnio.
Desde el lunes no la estoy pasando bien, ha sido una semana muy difícil y me siento sumamente desganada, a pesar de que estoy tratando de tomar las riendas de la situación.
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El miércoles de la semana pasada, fruto de una gran frustración, decidí exteriorizar parte de lo que pensaba acerca de mi curso de Dibujo VIII, ya que, a estas alturas, debíamos pensar en cómo estructurar un proyecto de dibujo, aprender ciertas nociones de curaduría y de gestión cultural, para poder poder disponer armónica y estéticamente los elementos en el espacio, además de tener las habilidades necesarias para conseguir auspicio.
Mi queja, en Facebook, estaba más dirigida al hecho que no dibujábamos y le dábamos prioridades a la lectura de ciertos textos, que realmente no nos ayudaban en nuestros proyectos, quizás era un conocimiento que nos serviría más adelante, pero no ahora.
Explícitamente, los posts fueron los siguientes :
- "Yo quiero ir a mi curso de Dibujo VIII a dibujar..."
- "Como cuando tu profesora de italiano dibuja y tu profesor de dibujo, no."

Los publiqué con ciertas medidas de seguridad. No fui a clases el viernes porque, por trabajo, me había dado un permiso especial.
Cuando vuelvo a ir a clases, el lunes de la semana siguiente, el profesor pide hablar a solas conmigo, me mencionó que se había enterado de mis publicaciones, que no era ético, que yo estaba en una situación especial y que todo beneficio sería anulado. También me invitó a ir con otro profesor si no me gustaba su metodología.
Él tendía a ser muy duro con sus alumnos, una vez le dijo a una compañera que si iba a faltar, que regrese con su antiguo profesor. No fue tanto lo que le dijo, sino en el tono de voz que empleó hacia ella, a mí me asustó.
Luego de sus palabras sentí que todo el mundo se caía encima mío . Traté de disimularlo. En mi cabeza, sólo estaba la pregunta ¿Quién fue a dar con el chisme al profesor? Quien haya sido, quizá haya tenido un propósito malintencionado. ¿Sería correcto contarle sobre el meme que le hicieron en una página mexicana? Del cual yo me enteré a través de una amiga, sino nunca hubiera sabido de su existencia.
Conversé con una compañera, quién estaba con el profesor antes que llegara. Le pregunté si ella se lo había comentado al profesor, me dijo que no, pero no le creí, tampoco tengo la certeza de que sea ella, pero tal situación no me hacía creer en nadie.
Rompí en llanto.
El profesor nos llamó, pero yo no me sentía en condición de entrar al aula. Le hubiera agradecido mucho si me acompañaba, pero mi compañera me dejó sola. Yo estaba hecha pedazos porque nunca había pasado por una situación así.
Me quedé sentada, tratando de reponerme para poder ingresar al aula. Al rato, aparecieron dos amigos muy queridos. Con conversaciones amenas me hicieron sentir mejor, les conté la situación y me recomendaron a su profesora.
Jimmy, me llevó con ella, y como la situación aún estaba en caliente, me quebré y con lágrimas en los ojos le conté con lujo de detalle lo que había sucedido. No era el momento, lo recomendable no era ir ese instante, pero debí solucionar el problema lo más antes que pude y consultarle si podía aceptarme en su clase.
La profesora muy amablemente me acogió, pero me sugirió volver a hablar con mi profesor.
Regresé al aula y esperé alrededor de una hora para poder conversar con él, todo quedó más claro, le pedí disculpas si lo incomodé. Es que realmente mi intención no fue hacerlo, no mencioné nombres, sólo quería desahogarme manifestándolo en una publicación, quizá no fue lo correcto.
El día siguiente compré mis planchas de cobre para hacer aguafuertes. Ya en casa, me sentía aún muy mal, los ojos me ardían y no tenía ganas de dibujar.
Hoy, miércoles, lamentablemente llegué tarde a mi nueva clase de dibujo. Al ingresar al Centro Cultural, me volví a sentir muy muy mal, estaba con los nervios en punta, un poco alterada y fuera de mi, sentía que mis movimientos estaban muy limitados, como si le faltara lubricación a mis articulaciones, también me sentía asquerosa por estar comenzando mi periodo. Trataba de controlar mis emociones del momento.
Cuando la clase culminó, me acerqué a mi profesora y le enseñé mi propuesta, temía que no me entendiera. Me dijo que a lo largo de los días iba a digerir mi trabajo para poder ayudarme.
Bajé con ella, mientras le conversaba, me ofrecí a acompañarle. Y cuando me fui me lamentaba por haber sido tan acaparadora. Todo era consecuencia de mi pesar en esos tres días.
Llegué al paradero con lágrimas en los ojos y subí al bus.
La semana siguiente será la semana de aniversario de la Escuela de Bellas Artes, no tendré clases de dibujo, espero recuperarme y poder respirar en este pequeño periodo.
05:22 am.
Hola, recien he llegado a tu blog. Leer lo que te ha pasado me apena y sorprende. Yo terminé mi carrera profesional hace algunos años y recuerdo muy bien que mis compañeros se quejaban de los profesores pero estos ni caso a pesar de que mencionaban claramente sus nombres. Los profesores de universidades son gente mayor, me parece hasta inmaduro que a su edad ese profe este tomandose tan a pecho el comentario de una alumna. En fin, no hagas caso, tal vez fue bueno, ahora estas con una profe que sigue otra metodologia. Algo que he aprendido ya en el trabajo es que hay gente despota y fregada, no se les puede cambiar pero sí ignorar, no les des el poder de lastimarte, nadie puede hacerlo a menos que tú se los permitas. Te deseo éxitos y sigue fuerte mujer!
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